Amor a mares

NACHMAHR

Y para qué contaros
que me despierto a veces en medio de la noche,
los párpados ardiendo, los labios
palpitando como un
oleaje de púrpura.
Abro entonces los ojos apartando las sombras,
las manos
que aún ciñen mi cintura tras el tibio placer
y salto
para buscarla a ella,
amada íntima
superviviente
de los naufragios múltiples del corazón,
último sueño, dulce pesadilla
abominable como
el recuerdo infinito de un amor innombrable.

 

NORTHUMBERLAND

QUÉ soledad
qué lagos tristes
visitarás
qué lluvias
besarán las ventanas de tus habitaciones
qué cristales helados empañará tu aliento
qué soledad
qué campiñas inmensas recorrerás
qué humedades, qué umbrías
envolverán tu piel en los amaneceres
qué mastines alados perseguirán tus huellas
qué soledad
qué atardeceres grises contemplarás
qué sombras
habitarán los huecos azules de tus sienes
qué dedos vegetales ceñirán tu cintura
qué soledad
qué paisajes de luna transitarás.

 

APÓLOGO

MERCADILLO en Vitoria
yo caminaba
bajo los soportales
tú no llegabas

tú no llegabas nena
tú no venías
yo me salí a buscarte
cómo llovía

cómo llovía niña
cómo tronaba
como jode la lluvia
por las mañanas

por las mañanas jode
y al mediodía
mercadillo en Vitoria
yo pulmonía.

 

BALADA DE AMOR PERDIDO

ella me daba todo
me daba to de viernes a domingo
y de lunes a viernes
do
y casi casi
to y do las noches de los sábados
aunque a las tres sonaban las campanas
sin-to sin-do sin-to
yo me quedaba
y ella se iba casi sin quererlo
y aumentaba la noche

yo acababa
maldiciendo cagándome en la Iglesia
mordiéndome las garras
lamentando mi suerte
porque yo
era muy egoísta
pensaba solamente en el mimismo
y no le daba nada
y ella
nadaba y nadaba a estilo mariposa
o a estilo libre
siempre
dejándose mecer entre las olas

y así ocurrió lo juro
que ella llegó a la orilla de una playa
cansada de nadar
y yo no estaba
aunque tampoco me buscaba a mí
fue así
en la orilla del mar
que todo y nada se acabó de pronto
de domingo a domingo
de año a año
y las campanas siguen despertándome
sin-to sin-do sin-to
como si no
estuviese ya sordo de do
ciego de to
muer-
to

 

LA VIDA, INEVITABLEMENTE, IMITA AL CINE

Desengañémonos, amigo,
el héroe siempre pierde
y además
una música dulce acompaña al fracaso.

Qué estúpida la lluvia.
Añade el toque hortera imprescindible
para la despedida:
los paraguas abiertos,
los parabrisas húmedos,
el consabido frío que preludia el abrazo.
Nada
que merezca la pena ser filmado.
Y, sin embargo, amigo,
qué sensación tan triste la última mirada.
Sobre el asfalto oscuro
fue más hermosa aún la despedida.

—Tócamela otra vez,
Sam.

Perro por ti

SIN SEÑALES DE TI

SIN señales de ti. Te has ido y no
sé si vas a volver. Las horas pasan
como asteroides lentos por mis ojos.
Quizá tu nave esté llegando a Andrómeda
o atravieses las cumbres de Nevada
montada en un caballo color fuego.
Sin señales de ti. Sobre la silla
el teléfono enferma y una nube
de minutos me ataca y no estás tú.
El cielo está más gris, la tele chilla
y se incendia de amor mi frigorífico.
Cacerolas, cuchillos, sacacorchos,
gritan tu nombre y tú te desvaneces
en el agua sin luz de la bañera
gris helada letal donde me ahogo.

 

CONSTATACIÓN DE LOS SOSTENES

LA predecible excitación de tus pezones
constatada
en otras coyunturas semejantes
a la de este autobús
ahora no perceptible
me lleva
a suponer que hoy
prefieres sujetarte los instintos.

 

LOBO

OTRA vez es de noche cariño y en la esquina
de tu calle buscando me ha encontrado la luna
y he corrido a esconderme cerca de tu ventana
para verte mirando sola el televisor.
Qué bonita vestida solamente con bragas
y camisita blanca masticando maíz
mientras yo pobre perro olfateo tu rastro
y siento que me crecen los colmillos y el rabo
y se me eriza el vello y me apetece aullar
¡auuú, auuú, auuú! como un lobo emperrado
perra mía contigo carnecita caliente
que te voy a enseñar ven con el lobo bueno
los colmillos las uñas mira cómo me crecen
que te como gatita que te como ñam ñam

 

SECRET LOVE O LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
APLICADAS A LAS VIEJAS NECESIDADES

NO me llames, amor, sabes que esperan
cualquier señal, amor, que nos hagamos
para caer, amor, sobre nosotros.
Utiliza, mi amor, técnicas nuevas:
aros, amor, con humo de pitillos;
flores, amor, dejadas sobre el césped;
versos, amor, en la sección de anuncios.
Amor, si nos vigilan, que trabajen.
Deja miguitas en el suelo, amor;
que me ladre de amor, mi amor, tu perro;
mándame, amor, palomas mensajeras.
Oh, mi amor, utiliza los ardides
que tanto tiempo, amor, costó enseñarte.
Pero si encuentras el momento, amor,
háblame, amor, de amor por zapatófono.

No pasa nada

DRY MARTINI

ESTÁ helado el cristal. La luz habita dentro
aunque esperan también las sombras o el recuerdo.
Doce partes de azogue y una luz amarilla.
La corteza y el humo. La amargura. La nada.

 

CARPE DIEM

SÉ que debo gozar del breve instante
de la playa
del mar
del agradable clima
que depara el agónico verano
de toda la belleza
de la naturaleza
sé que debo dejar en su tierno costado
tal vez el beso último
y aprovechar la noche
sé que debo abrazarla
lo sé

tal vez si no sintiera
esos ojos de hielo que me azulan la carne

 

TAMBIÉN ESTA NOCHE PASARÁ

SE desgarra la luna en las antenas
y el cristal es escarcha.
xxxxxxxx xxxxxxxx xxxNada
ocurre.
Fumo.
Mi pecho es un volcán.
La cama
un infierno de hielo.

 

NO ES NADA
I

HE pasado la noche
escupiendo los dientes
sudando sangre alcohol
derramando los ojos
mira hermana mi boca
sabe a frutos podridos
presiento que mañana
vomitaré cristales

II

NOCHE mortal es ésta
reptan tus manos frías
por mi vientre aterido
he vuelto a sentir asco
mirándome al espejo
la luz sucia del alba
me libera del odio

 

ALBA

amanece

la luz del alba es blanca y sucia
hasta que estalla el sol

sobre mi vientre helado
dejas reptar tu lengua
y yo acerco mis dedos a tu nuca
y te aparto estirándote del pelo

gritas
como si hubieras esperado un gesto diferente

el tren
chilla en las vías

entre las chimeneas inmensas de las fábricas
el sol
se eleva matemático

Cosmogonía

Fulsere quondam candidi tibi soles.
CATULO, VIII.

 I

PARA el amor naciste,
no hubo espumas ni conchas,
sólo el fragor de un mundo
hundiéndose en su centro.

En ti concluyó todo.
En ti todo comienza.

II

TÚ no tienes reflejo,
tú te miras
en ti:
ves la infinita
variedad de las formas.

Todo cambia en tu centro.

En ti
descansa todo.

III

NO te rodea nada
porque todo eres tú.
Para servirte existe el universo.

Lo que dejas
perece.

Cuando cierras los ojos
muere el mundo.

IV

TÚ no amas:
existes.

En el girar concéntrico
de tus múltiples átomos
la música
del gozo.
Ser armonía en ti
o ruido, nada.

V

QUÉ lógica te guía?,
¿cuál
es el sentido de tus actos múltiples?,
¿en qué lengua escribiste
las leyes que obedeces?,
¿dónde
ocultaste la fórmula?.

¿Qué buscas?

VI

YO no quiero ser tú.
Deseo ser distinto,
ajeno a tu dominio.

Pero soy tu cometa.
Cuando me acerco a ti
me inflamo en luz.

VII

YO no existo:
te amo.

Hacia ti me conduce
una sólida rienda.
Cuando llego hasta ti
dejo de ser.

VIII

DE qué manera ser?,
¿cómo habitarte?
¿De qué modo añadir
el diálogo al amor?

El caos
no responde.

IX

AMOR
que añade
muerte.

X

QUE me libere le odio
de esta atadura firme
o me liberes tú.

Beso tus labios.

XI

VAS a matarme.
Cerrarás tus ojos
de cobalto.
Fría lengua de hielo
me borrará de pronto.

Ser nada
eternamente.

Sin ti
ni la muerte es bastante.

XII
EPÍLOGO


vives.

Yo
escribo.

Thriller

ANTAGONÍA

Un mastín enragé, qui de sa dent cruelle
Mord un homme, il luy laisse une image de soy
Quíl voit tousjours en l’eau.
PIERRE DE RONSARD

EN mi cuello se advierten
señales ostensibles.
Hizo de mí su presa
y atravesó mi carne.
En las aguas estancas
me contemplo a mí mismo.

 

THRILLER
I

VOY a contar la muerte del protagonista.
Quebró su corazón la impasibilidad.
Una calle herrumbrosa
recibió su cadáver.
Lo velaron
sonidos minerales de la noche,
el hedor de un río,
una pared decrépita, un yerbajo.
Al llegar la mañana
no lo veía nadie.
Lo dejaron allí.

II

AQUÍ el lugar del crimen.
Vean
la huella del cadáver pintada sobre el suelo
el rastro de la sangre necesaria.
La violencia
en los rasgos del muerto:
cicatrices
hundidas hasta el alma
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxflores
cárdenas en la sien
señales perceptibles del vacío.
El paisaje es ajeno
ni un árbol
ni una luz.
Nadie
vio nada.
En el puño el abismo
ni recuerdo
ni tierra
sólo la sangre propia.

Suicidio.

III

EN mí nada repose.
Quede acaso
un conato de labios en mi frente
una señal de amor sobre mis párpados.

Llevadme a algún lugar en donde sufra
eternamente:
un volcán encendido
un lago de tristeza
una sima de mar que me disuelva.

Tiburón Blanco

ESCUALOS

Transita la ciudad como un escualo
Insiste en el lugar del alimento,
Busca raras especies animales.
Urde trampas inútiles, persigue
Rastros indefinibles, hoza flores
Ocultas en jardines invisibles.
Nadie buscó jamás con tanto ahínco.

Blancas horas de insomnio le han dejado
Leves huellas azules en los ojos,
Ángeles tristes pueblan sus pupilas.
No sabe que su mente va minando
Cuantos sueños le impone el corazón.
Otros en su lugar desistirían.

Tan sólo encuentra tiburones blancos.

 

LA MISMA HISTORIA

Han pasado las horas y las nubes.
En su cerebro flotan todavía
vestigios del alcohol y de la noche.
La resaca, como un tiburón blanco,
desgarra a dentelladas la memoria.

Paseo de borrachos, y la luz
surgiendo en los cristales del Bancaya
como si el sol brotara entre sus muros.
Paseo de borrachos. Y palabras
que hablaron del amor, también del tiempo.
¿Qué quedará después sino el recuerdo
de los besos, la nuca, los abrazos,
un fragor de autobuses, una monja,
el agridulce trance del adiós?
Ya presiente la angustia aunque se calla.

Otra noche vendrá y será distinta
la forma de escribir la misma historia.
Miserable ternura. ¡Cago en Dios!

 

RELATIVIDAD

NO hace falta
un lugar especial
ni siquiera es precisa
una astral conjunción
ni el éxtasis ni el llanto ni la droga
la fe sobra también
y no se necesita iniciación
para el triste experimento
su enseñanza es igual para el necio o el cínico
y su conocimiento no es dichoso
repugna a la razón
y al sentimiento
para su ejecución todo es sencillo
amar
amar con fuerza idéntica
al temblor de la carne
lo amado se desplaza
con lamentable urgencia hacia confines
remotos
se destruye

 

VETE

ANTES de que la luz irrumpa en este cuarto
Lo negarás de nuevo, amor, lo negarás
Añadiendo ejercicio a la mentira.
Por mí puedes jurarlo, santiguarte,
Ungir tus dedos en la tibia llaga,
Tocarme con los óleos en la boca:
Acabarás negándolo, lo sé.
Mucho tendrás que hacer por convencerme.
Intentarás el viejo truco de comprarme
El alma por un plato de caricias,
Renovarás de nuevo el falso juramento.
Da lo mismo, mi amor, lo negarás
Antes de coronar mi frente con adioses.

Hot Stuff

TREN

ERA el tren todo trueno y todo noche.
Era la luna un ojo. Era verano.
Era su falda un lío y un reproche
era aquel crucifijo. Era mi mano

leve temblor sobre la blanca plata.
Ella cerró los ojos, dijo: «Besa
a Dios y duerme». Era la luna nata
sobre su pecho, era su boca fresa.

Y yo acerqué mis labios —avanzaba
el tren como un caballo. El algodón
de su braga era blando, me dejaba
humedad en los dedos: tentación

sin vello de la herida. «Diosa mía»
—arranqué el crucifijo. «Dios, Dios mío».

 

TU MAMÁ ME MIRA

SE ha quedado la tarde detenida
en el balcón radiante de tu pecho.
Mira tu madre campos en barbecho
y tú mis ojos miras, divertida.

El tren raya el paisaje. Y una herida
de luz quema mis ojos al acecho:
elevas tus rodillas y un estrecho
canal entre tu falda se hace huida

hacia el desnudo fruto dividido.
Gira el rostro tu madre y la sorpresa
de mi gesto en sus gafas se refleja.

Te levantas la falda y el prohibido
fruto me muestras. Mi mirada espesa
busca los ojos de tu madre —deja

la luz lenguas de fuego en los cristales—
y acaricias tus ingles mientras ruego
que no aprendan a ver sus ojos ciegos.

 

SIESTA

TE ha atrapado un sopor de duermevela
sobre la verde hierba y una fina
luz resbala en las plantas e ilumina
entre tus muslos un blancor de tela.

Tienes calor. Tus piernas de canela
abres y el dulce pliegue se adivina
bajo la blanca tela. Mi retina
se vuelve puro fuego. Con cautela

me acerco a ti. Respiras agitada
y abres las piernas más. Mis dedos pasan
bajo el suave tejido y acarician

el delicado surco. Gimes. Nada
quiebra el dulce momento. Se retrasan
mis dedos en tu herida y, suave, inician

la tierna entrada en el caliente hueco.
Jadeas y ardes. Vibra el aire seco
y estalla sobre el campo una tormenta.