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abogado. Persona que en un proceso judicial ejerce la defensa de una de las partes, en cuya sinceridad y honradez cree. Debe diferenciarse claramente del que presta apoyo jurídico a una parte manifiestamente vil, mentirosa y desaprensiva, a quien se conoce como abogado.

academia. Consejo de ancianos, formado por artistas, intelectuales, escritores y filólogos, al que la autoridad pública encarga la tarea de entorpecer la natural evolución de las Artes y las Lenguas.

acefalia. Carencia de jefatura en una organización, grupo o gobierno preferible a la jefatura de un idiota. La acefalia puede actuar como el barbecho, oxigenando las organizaciones y permitiendo detectar y fumigar a los huéspedes patógenos. Las leyes deberían consagrar turnos obligatorios de acefalia para evaluar si sus resultados son más o menos dañinos que algunas jefaturas.

adn. Ácido desoxirribonucleico, de esencia metafísica, en donde los simples empiezan a ver un dios. Entre sus milagros, destaca el haber liberado a la filosofía de sus últimos secuestradores: hasta hace poco, las consultorías, los bancos, las empresas, los sindicatos, los clubes de fútbol o los partidos políticos tenían una filosofía; ahora tienen ADN.

adolescencia. Fase egotista de la vida humana caracterizada por la irrupción de la personalidad, el pensamiento abstracto, el vello púbico, los granos sebáceos y los deseos incontrolables de frotarse con otros congéneres, por lo común del sexo opuesto. En este período algunos humanos desarrollan pico y plumas de colores. El esplendor físico del momento suele coincidir con una extraordinaria empanada mental que empieza a despejarse, entre los más espabilados, a partir de los 30 años. O más. En las sociedades avanzadas algunos individuos han desarrollado la capacidad de mantenerse en estado de adolescencia suspendida hasta los 67 años, momento en el que sus progenitores mueren y ellos despiertan o regresan a la infancia.

agnosticismo. Apatía metafísica. Suele manifestarse ocasionalmente como un ateísmo sin convicción y, más frecuentemente, como un teísmo abúlico —del modelo panteísmo gaseoso— que se caracteriza por ser confortable y no exigir compromiso litúrgico ni económico. Como postura filosófica es el equivalente a vestir chándal o reemplazar el queso por el tofu. A los agnósticos se les entierra siempre en terreno sagrado, por si acaso están equivocados y hay resurrección de los muertos.

alegría. Manifestación gozosa de felicidad. Aunque sólo por razones estadísticas, la alegría debería ser la actitud dominante entre los humanos de las sociedades prósperas; al fin y al cabo están vivos, tienen casa, coche, lavadora, televisor y pueden hincarle el diente a un pollo con cierta frecuencia. Sin embargo, la felicidad no es proporcional al nivel de desarrollo. Esta razón la aprovechan los moralistas para recordarnos que los ricos también lloran y que si eres pobre y feliz tienes más posibilidades de entrar en el Reino de los Cielos que hacer entrar a un camello por el ojo de una aguja, idea francamente exótica que sólo se le podría ocurrir a un beduino con afición a las drogas. Pero lo cierto es que la felicidad depende en gran medida de la fluidez de nuestras transmisiones neuroquímicas. Y es aquí donde los humanos vuelven al trato con camellos. Y con camareros.

alimentación. Servidumbre física que nos obliga a ingerir sustancias orgánicas sintetizadas por otros seres vivos para sobrevivir. Puesto que es ineludible, las corrientes filosóficas respetables (como el epicureísmo y el hedonismo) aconsejan que se ejecute con goce y disfrute. Aguafiestas diversos del orden vegetariano practican un tipo de deglución en donde se niega el derecho de los animales a participar en calidad de alimento. Existe una corriente místico-obtusa de origen oriental que anima a los humanos a practicar la nutrición autótrofa, prescindiendo de la ingesta de animales y plantas y alimentándose sólo con luz, sin tener en cuenta que, salvo los santones no higienizados de la India, los humanos suelen carecer de raíces. Los seguidores de esta corriente son, no obstante, escasos ya que se ha demostrado que la persistencia en la alimentación luminosa suele derivar en un tránsito hacia esferas místicas más etéreas con el consecuente abandono definitivo e irreversible del cuerpo mortal.

alma. La parte del cuerpo que no se come. Las ramas fantásticas de la filosofía —la metafísica y la teología— le han dedicado miles de páginas, y hay quien ha determinado, ejem, científicamente, su peso, 21 gramos, lo que permitiría alojarla en cualquier cavidad del cuerpo. Los filósofos clásicos afirmaban que las mujeres carecían de alma pero los pensadores contemporáneos no han sido capaces de desmentirlo.

alpinismo. Variedad místico deportiva de ascenso a las montañas que confunde la paz interior con la extenuación física y la elevación espiritual con la ausencia de embotellamientos. No se ha estudiado aún la relación entre el misticismo ascensional y las estancias prolongadas en entornos faltos de aire.

alubia. Materia prima para la producción de pensamientos indigestos y metano.

amistad. Afecto de la persona que no exige saber para qué quieres el dinero. Es un sentimiento que sólo se da en la infancia. Hasta los dos años.

amor. Trastorno temporal de los sentidos que produce alucinación sensorial, suspende el juicio y provoca un sentimiento desmedido de afecto entre individuos extraños. Para los observadores ajenos es un fenómeno tan fascinante como una aurora boreal o una lluvia de estrellas. Nueve de cada diez veces se cura con un baño de realidad en forma de calzonzillos sucios, loción desmaquillante o conversación. Los casos graves se tratan con matrimonio. Produce extrañas reacciones paranormales entre los afectados, como la propensión al bolero, al color rosa, a la contemplación arrobada de retratos y a la ilustración con corazones. Cuando la afección es muy grave no tiene cura y conduce a la muerte con resultado de tumba compartida.

anarquismo. Filosofía política contraria a la autoridad y a la jerarquía que promueve la abolición del Estado y el aumento del consumo de explosivos.

anatomía. Ciencia que estudia la estructura de los seres vivos, especialmente de las mujeres desnudas. Las representaciones anatómicas tienden a la evisceración de los sujetos, salvo las de carácter epidérmico, escorzos insólitos y posturas admirables que conocemos como pornografía.

árbol genealógico. Planta de tronco consanguíneo que sirve para colgar a la familia.

aromaterapia. Técnica místico terapéutica que si bien no cura a los tontos al menos hace que huelan bien.

arrepentimiento. Sentimiento de pesar y de cobardía retroactiva que nos alarma por haber dicho lo que debíamos y hecho lo que era justo y necesario. Por el contario, al sentimiento similar producido por haber hecho o dicho una idiotez se le conoce como vergüenza. El que se avergüenza de haberse comportado como un idiota ha iniciado el camino de la sabiduría y la responsabilidad. Envejece.

arte. Producto humano con finalidad estética que se adquiere o consume como símbolo de estatus por una cantidad desproporcionada de dinero. Si es barato se llama artesanía.

astrología. Fantasía milenaria que afirma que la posición de los astros en el momento del nacimiento configura la personalidad, desdeñando la posición del padre, de la madre, de la maestra castradora, del cura pederasta o del golpe en la cabeza. Cualquier conversación sobre el zodiaco comienza siempre con la frase «Yo no creo en la astrología, pero…».

atractivo. Gracia de un ser vivo que fuerza la voluntad de otro. Cuando provoca una reacción erótica se la conoce como atractivo sexual. Es de apreciación subjetiva y varía de unas culturas a otras. Hay casos documentados, de personas aparentemente sanas, que dicen no poder resistirse al atractivo de una cabra o de una pájara vestida con uniforme nazi. El atractivo no depende sólo de la belleza física, sino también de la inteligencia y de la manera de ser, hablar y comportarse. A los varones cultivados y sensibles lo primero que nos atrae de una mujer es su belleza interior.

auditoría. Examen minucioso y sistemático que se realiza sobre un sistema contable para acreditar la verosimilitud de sus registros ficticios. Es una rama muy productiva de la literatura fantástica, aunque con escaso reconocimiento público. Los expertos admiten, no obstante, que las auditorías realizadas a los bancos y cajas de ahorro entre los años 2005 y 2010, antes de su colapso, están a la altura de Las crónicas de Narnia o El Señor de los Anillos.

autobiografía. Vida de una persona imaginaria que se llama como nosotros escrita por uno mismo. Se diferencia de una biografía en que el autor sí estuvo allí, por lo que no necesita consultar documentación, entrevistar a testigos, ver el lugar donde se desarrollan los hechos narrados. Frente a los penosos trámites de una investigación, el autobiógrafo cuenta con una herramienta infalible, su propia memoria, es decir, la parte evocada de lo que percibieron y guardaron sus sentidos: aquel olor a mentira de la madalena del recuerdo. Esto no debe llevarnos a creer que las biografías se adscriben al género histórico y la autobiografía al novelesco; una rápida incursión en las hagiografías de santos, políticos y banqueros permitirá al observador sagaz apreciar el vigor y extensión del género fantástico.

autocrítica. Auto de fe comunista en el que se reprende amablemente a un camarada por sus desviaciones antes de someterlo a purga o reeducación (en inglés, torture). Cuando un correligionario dice «camarada, te voy a hacer una autocrítica», lo sensato es huir. A otro país.

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