«La muchachita», Veneno

Mientras en Londres unos tipos desastrados que cantaban mal y tocaban peor tiraban de dos patadas el arbolito del rock sinfónico, en Sevilla un payo que se llamaba José María y había hecho la carrera de Filosofía y Letras se juntó con dos gitanos, Raimundo y Rafael, del ‘polígano’ de las 3.000 viviendas, y montó un pollo que revolucionó el flamenco. Del disco que sacaron en 1977, «Veneno», se vendieron cuatro copias, pero corrió como la pólvora en el sistema de pirateo de la época, el cassette.

Unos años después, a principios de los 80, cuando Radio3 daba cuenta de toda aquella eclosión de grupos musicales que acabaría cristalizando en la movida, el payo y los gitanos ya se habían separado. Antes habían colaborado con Camarón de la Isla en su gran superventas, «La leyenda del tiempo» , en donde habían seguido mezclando flamenco, jazz y rock y en donde Kiko Veneno puso en bandeja al cantaor un superventas, «Volando voy». Luego, cada cual a lo suyo; Kiko a sus letras surrealistas y los hermanos Amador a tocar como dioses heroinómanos en Patanegra. Pero todo a su tiempo… De momento esta es la historia de una muchachita de mejillas tiernas como galletitas, una canción en la que suena la voz arrastrada y prepunki de Kiko Veneno, las guitarras de los hermanos Amador, una batería que parece tocada por un cofrade de la Semana Santa de Sevilla y hasta uno de aquellos aerófonos de plástico que se usaban en las bandas musicales de cartón.

Muchos, pero que muchos años después, nos enteraríamos que la portada original había sido censurada porque la palabra Veneno no estaba impresa sobre la arena, como ingenuamente creímos, sino sobre una enorme pastilla de chocolate.

LA MUCHACHITA

Ésta es la historia
de una muchachita
de mejillas tiernas
como galletitas,
bajo el pantalón
se le notan las braguitas,
siempre va descalza
por la arenita
aunque se le quemen
las yemas de los pies,
y que cuando pasa
ante un escaparate
mira de reojo
su silueta de perfil.

Cuenta sus historias
con la vocecita,
tiene mucho miedo
de las lombricitas,
todavía cree
que lo que se da no se quita,
cuando hace mucho sol
empieza a dudar.

Nota que la miran
unos muchachitos
no sabe si a ella
o a su culito,
le dan muchos calores
cuando vienen los olores,
pero nunca vuelve
su cabeza para mirar.

+ (CANCIÓN ANTINACIONALISTA ZAMORANA)

El calor me mata,
la lluvia me pervierte,
cuando nieva en Sevilla me gusta verte.

El humo me ciega,
las nubes me levantan,
y sólo me consuela
la virgen de la estampa.

Los dulces me atan,
el ruido me alimenta,
no me sirve el paraguas
cuando viene la tormenta.

Las moscas me pueden,
los gatos me hieren,
los niños me pintan
en las paredes.

Los guardias me advierten,
las monjas me arrugan,
me entran las ganas de mear
cuando sale la luna.

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