«La noria», Pereza & Amaral

Hay música que nos toca la fibra sensible. Recuerdo que Itziar no podía contener el llanto cuando escuchaba «The Köln Concert», de Keith Jarret. Elizabet se emociona con varias canciones, aunque lo más habitual es que la música le provoque una euforia contagiosa. A mí, por alguna razón que se escapa a la lógica, me emociona esta canción, pero sólo cuando la escucho en el coche, conduciendo. Algo en ella me arrastra a un pasado infeliz y juvenil.

LA NORIA

qué bueno oír tu voz hablándome tan cerca
qué bien me encuentro sólo con mirarte
toda una vida entera viéndote pasar de largo
ahora te tengo de verdad
digo yo, que estaré dentro de uno de esos sueños
todo me sale esto no puede ser real
qué subidón es todo cierto estoy despierto
entonces me dejo llevar

girando como una noria

si me lo pides nena sabes que me voy de casa
no te preocupes, si no te lo pido yo
que aquí nada nos ata, pisa la vida y arranca
esto no ha hecho más que empezar

girando como una noria

nos fuimos en tu coche
rumbo: lejos de cualquiera
se hizo de noche y nos dormimos mi amor
en una curva nos salimos de la carretera
te fuiste tú ¿por qué no yo?

girando como una noria

los días van pasando y tú no estás
los días van pasando y tú no estás

como una noria

la vida pasando y tú no estás
los días van pasando y tú no estás

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