«Mediterráneo», Joan Manuel Serrat

En 1971, cuando se publicó este long play (qué raras suenan ahora las palabras modernas), yo tenía diez añitos. En mi casa no había tocadiscos ni televisor, así que toda la música me llegaba por la radio. Pero poco después de cumplir los 12 años todo cambió. Mi padre compró un curso de inglés en discos que venía acompañado de una revolución tecnológica para la clase obrera, el tocadiscos de maleta. Tener un tocadiscos y no tener música que pinchar me parecía inconcebible, así que le pedí a mi amigo Pepe —un privilegiado cuyos padres estaban apuntados a Discolibro, una especie de Círculo de Lectores de la época— que me prestara algún LP. Me pasó el Álbum Azul de Los Beatles y el Mediterráneo de Joan Manuel Serrat. ¡Vaya dos! Como era previsible no llegué a aprender ninguna canción de Los Beatles, pero creo que podría recordar todas las letras del disco de Serrat.

Hace pocos años, Mediterráneo fue elegida la mejor canción de la música pop española por votación popular. Pues eso.

MEDITERRÁNEO
Quizá porque mi niñez
sigue jugando en tu playa
y escondido tras las cañas
duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor
por dondequiera que vaya,
y amontonado en tu arena
guardo amor, juegos y penas.
Yo, que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto enterno
que han vertido en ti cien pueblos
de Algeciras a Estambul
para que pintes de azul
sus largas noches de invierno.

A fuerza de desventuras,
tu alma es profunda y oscura.
A tus atardeceres rojos
se acostubraron mis ojos
como el recodo al camino…
Soy cantor, soy embustero,
me gusta el juego y el vino,
Tengo alma de marinero…
Qué le voy a hacer si yo
nací en el Mediterraneo.

Y te acercas y te vas
después de besar mi aldea.
Jugando con la marea
te vas, pensando en volver.
Eres como una mujer
perfumadita de brea
que se añora y se quiere
que se conoce y se teme.

Ay, si un día para mi mal
viene a buscarme la parca
empujad al mar mi barca
con un levante otoñal
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas.
Y a mi enterradme sin duelo
entre la playa y el cielo…
En la ladera de un monte,
más alto que el horizonte.
Quiero tener buena vista.
Mi cuerpo será camino,
le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista…
Cerca del mar. Porque yo
nací en el Mediterraneo.

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