«Voy en coche», Cristina y Los subterráneos

La novela On the Road de Jack Kerouak (cuyo titulo se tradujo en español por En el camino, quizá por el escaso desarrollo de la red viaria) dejó una bonita metáfora para la literatura y el cine, la carretera como espacio de libertad.

En la novela, el protagonista experimenta sensaciones tan liberadoras y placenteras como la de circular en la parte descubierta de una ranchera por la autopista, a 60 millas por hora, bebiendo cerveza y meando por encima del remolque. La carretera se configuraba como lo contrario de la ciudad, constreñida por las leyes y normas sociales, y el viaje se convertía en una experiencia liberadora y en un fin en sí mismo, independientemente del destino final.

Esta concepción simple de la libertad ha dado mucho juego en el cine en las llamadas road movies y desde ahí ha pasado con facilidad a la música rock, en donde las historias sencillas y los mensajes poco elaborados suelen funcionar con la precisión de un reloj. Highway To Hell de AC/DC o Born To Run de Bruce Springsteen son dos clásicos de un género que no ha dejado demasiadas canciones en español, aunque no hay que perder la esperanza dado el espectacular desarrollo de las carreteras y autopistas en los últimos años. Claro, que no es lo mismo coger la Ruta 66 desde Chicago a Los Ángeles que la Nacional-I desde Andoain a Buitrago de Lozoya. Sin embargo, a pesar de las limitaciones en infraestructuras, siempre hay alguien que sabe pisar el acelerador con elegancia y buen ritmo.

VOY EN COCHE

Dile a papá
que me voy de la ciudad.
Dile a los chicos
que no volveré más.

Voy en un coche
que robé anoche
a un tipo listo
que iba a ligar.
Es un Spider
con dos asientos
coge doscientos
sin apretar.

Dile a papá
que me voy de la ciudad.
Dile a los chicos
que no volveré más.

Y en la autopista
las rayas bailan
como coristas
de cabaret.
Las patrullas
de carretera
pintan panteras
en el arcén.

Quema los rascacielos,
quema los postes de la luz
y los camiones de bomberos.
Quema los tribunales,
quema todos los bares
porque no voy a volver.

Dile a papá
que me voy de la ciudad.
Dile a los chicos
que no volveré más.

Los camioneros
cuelgan sonrisas
del parabrisas
cuando me ven.
Soy la princesa
de la autopista
y hasta los polis
besan mis pies.

Quiero llegar muy lejos
casi casi hasta el final
donde nadie da consejos.
Pasando la frontera
con una calavera
tatuada en el cristal.

Voy en un coche
que robé anoche
a un tipo listo
que iba a ligar
dije, «mi amor
voy por cigarrillos»
y una vez dentro
le metí gas.
El muy cretino
me tiró un beso
por el espejo
retrovisor.
Ahora la luna
pasa la noche
oyendo el ruido
de mi motor.
Los tipos duros
pasan apuros
cuando se cruzan
por mi carril
y en el cielo
todos los santos
son de mi bando
y rezan por mí.

Dile a papá
que me voy de la ciudad.
Dile a los chicos
que no volveré más.

 

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