Informe Foronda

No se sabe muy bien la razón de por qué los gobiernos encargan, y se supone que pagan, informes que luego no difunden. Tras rastrear en la red no he conseguido encontrar el famoso ‘Informe Foronda’, encargado por el Gobierno Vasco, del que viene hablando la prensa y reclama su difusión algún partido político. Por algo que se me escapa, nadie se molesta en difundirlo. Debe ser cosa de la transparencia. Así que luz y taquígrafos.

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INFORME FORONDA

Los contextos históricos del terrorismo
en el País Vasco y la consideración
social de sus víctimas
1968-2010

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Autor:
Raúl López Romo

Equipo asesor:
Luis Castells Arteche
José Antonio Pérez Pérez
Antonio Rivera Blanco

Informe elaborado por el Instituto de Historia Social Valentín de Foronda, de la Universidad del País Vasco – Euskal Herriko Unibertsitatea, a instancias de la Dirección de Promoción de la Cultura del Gobierno Vasco.

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Introducción

A finales de 2013 la Dirección de Promoción de la Cultura del Gobierno Vasco encargó al IHSVF, Instituto de Historia Social Valentín de Foronda (UPV/EHU), la elaboración de un estudio sobre los contextos históricos del terrorismo en el País Vasco y la significación social de sus víctimas. La investigación quedó bajo la responsabilidad de un equipo de cuatro doctores en historia. Raúl López Romo asumió la redacción del texto con el asesoramiento de los catedráticos Luis Castells y Antonio Rivera, quien planteó la idea de partida, y del profesor José Antonio Pérez, siendo este último quien elaboró el esbozo inicial del proyecto.

El terrorismo ha marcado las cuatro últimas décadas de historia del País Vasco, y también de España en su conjunto, desde el tardofranquismo hasta la actualidad, y condiciona aún nuestro presente y nuestro futuro inmediato.

Las diferentes ramas de ETA, Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad) han sido responsables directas del 89% de los asesinatos políticos cometidos desde 1968 hasta 2010. Pero no fue la única banda terrorista activa en el País Vasco en esas fechas. Inspirados en el movimiento de la autonomía obrera, a finales de la década de 1970 surgieron los CAA, Comandos Autónomos Anticapitalistas, que actuaron hasta mediados de los años ochenta. Los asesinatos de ETA y organizaciones afines han supuesto un 92% del total de víctimas mortales del terrorismo relacionado con el caso vasco. Paralelamente, desde el final del franquismo se produjo también una proliferación de grupos vinculados a la extrema derecha, buena parte de ellos ligados de un modo u otro a los aparatos del Estado y a la “guerra sucia”, activa casi hasta el final de la década de 1980. Estos últimos son responsables de un 7% de las citadas víctimas.

La persistencia del terrorismo ha afectado profundamente a la vida política de este país hasta erigirse como un obstáculo de primer orden para el asentamiento y consolidación de los principios y valores democráticos. Ha conculcado los derechos humanos más elementales de miles de personas, desde el derecho a la vida a la expresión de las ideas. Más de novecientos muertos, miles de heridos, un número indeterminado de extorsionados, perseguidos y exiliados, decenas de secuestrados, una cifra difícil de calcular de pérdidas económicas y de merma de las posibilidades de desarrollo material, y una ciudadanía limitada en su posibilidad de hablar libremente constituyen el testimonio más dramático de esta realidad.

Todo ello ha tenido múltiples consecuencias para la sociedad vasca que probablemente se extenderán durante varias décadas. Mientras las causas del terrorismo son relativamente bien conocidas y han sido abordadas en la abundante literatura especializada, sus efectos aún precisan de análisis profundos. A los historiadores compete el estudio crítico del pasado, de los contextos que facilitaron la extensión de ese y otros fenómenos. En este sentido, la investigación histórica incita, por ejemplo, a repensar la evolución de la consideración social tanto de los terroristas como de sus víctimas.

Este análisis histórico resulta aún más necesario e imprescindible en un momento en el que, si bien ETA no se ha disuelto, se vislumbra el final del terrorismo, y en el que emerge una estrategia por parte de quienes lo apoyaron encaminada a justificar, o cuando menos suavizar, las acciones de los victimarios (Castells, 2013; Castells y Molina, 2013). Frente a estos intentos por “contextualizar” el terrorismo desde una perspectiva militante, tratando de ocultar la responsabilidad de quienes fueron sus autores, diluyéndola en un conflicto entre dos bandos simétricos donde todos sufrieron, el análisis histórico debe aportar rigor y profundidad, y, sobre todo, debe ayudar a comprender y difundir lo que ha ocurrido durante los últimos cuarenta años en el País Vasco.

Este proyecto plantea dos aspectos fundamentales a analizar:

1. Los contextos históricos del terrorismo en Euskadi. El papel de la dictadura franquista. El difícil caminar de la democracia. La violencia terrorista: legitimidades y proyectos políticos en conflicto. El terror y su socialización: las estrategias de ETA. Las políticas de los diferentes partidos ante la violencia. El terrorismo de extrema derecha y parapolicial.

2. Las víctimas del terrorismo. De la victimación colectiva del pueblo vasco a las víctimas concretas e individuales. Análisis y caracterización del significado público de las víctimas. Configuración de las víctimas como agente social. Políticas públicas de reconocimiento y memoria, y de deslegitimación del terrorismo. Actitudes ante las víctimas de los sectores políticos y sociales vascos.

El documento final ha sido entregado en los últimos días de 2014, es decir, tres años después del “cese definitivo” de la violencia de ETA.

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