Los 25 lacrimógenos

Se celebra el 25 aniversario de Diana de Gales, también llamada Lady Diana, a quien prontamente apocoparon a Lady Di dada su irrelevancia. Se trató de una pija aristócrata cuyo mayor logro fue reproducirse, como conviene a las monarquías, esas formas de gobierno que se transmiten vía bragueta. Bueno, hay que reconocer que también tuvo gran éxito mediático gracias principalmente al efecto Neruda o «me gustas cuando callas porque estás como ausente», cualidad muy apreciada en las princesas y consortes. Las revistas de la vagina la exprimieron como un limón y aún siguen. La princesa está triste, qué tendrá la princesa,/ los suspiros escapan de su boca de fresa. Millones de páginas escritas, y lo que nos queda, dedicadas a destacar su sufrimiento por unos cuernos más anunciados que el Juicio Final. Pero claro, como según la Wikipedia «no se distinguió académicamente, pero tenía talento en la música, la danza y los deportes», la pobre no se enteró de su papel hasta demasiado tarde y resultó que el príncipe azul tenía el rabo retorcido y no era como el de Blancanieves. En fin, qué pena, cuánto le quedó por aprender de Camila Parker, muy apropiadamente señalada por los Windsor como Camila de Cornualles, porque los cuernos, una vez aceptado el juego aristocrático, conviene portarlos con orgullo y elegancia, que sujetan muy bien el sombrero.