Figura del pensamiento

AMADA mía
—compartida
con tres o cuatro más
(no somos nadie)—
iba a decirte,
amor, amada mía,
que poesía
eres tú
y al parecer
un poeta muy lívido y romántico
me ha robado los versos
(otra vida será).
Por eso,
amada mía, amor,
escucha mi poema
reducido a estos versos sinecdóticos
que me ahorran el tris de la pupila
azul:
Amada mía
sinécdoque
eres tú.