Vegano, pero poco

Lo normal es desarrollar con el tiempo cierto horror a acabar con la vida de otros animales. No he llegado a barrer el suelo que voy a pisar, como dicen que hacen algunos jaínes para no pisar involuntariamente a los insectos, pero suelo recoger a las arañas, abejas y, en general, a cualquier bicho que entra en casa y lo acompaño amablemente a la salida; hospitalidad sí, pero confianzas, las justas. Hay excepciones, como mosquitos, moscas e insectos rastreros, pero si puedo evitar hacerles daño, mucho mejor. No obstante, como todos los de mi especie, soy territorial, así que acepto la presencia de otros animales siempre que ellos acepten quien domina el territorio y pone la música.

Más contradictorio me resulta el gusto por la carne y el pescado. Como lo llevo mal, prefiero pensar que bacalaos, merluzas y anchoas son especies sin demasiada vida interior y además fría, lo que las aproxima a los puerros. Mucho más difícil me lo ponen vacunos y ovinos, por lo que agradezco que la selección ganadera haya conseguido criar piezas prácticamente sin cerebro. Algo parecido intento creer de pollos y patos estabulados: carne con plumas. La mayor dificultad la tengo con los cerdos, que me recuerdan demasiado a amigos y familiares. El asunto añade además una perspectiva inquietante: si no pudiera acceder fácilmente a jamones y solomillos, ¿sería capaz de jamarme a los vecinos?

En fin, que lo que quiero comunicar a las masas es que ando pensando en hacerme vegano, pero no estoy seguro de si voy a conseguirlo.

¡Putas moscas!

2 comentarios en “Vegano, pero poco

  1. Buenas tardes.

    Tranquilo, Perro. Hace unos años en los que no como carne, se supera, y te diría más, en ocasiones cuando entro a un bar y huelo a beicon a la plancha…muero de la angustia.
    Cuando pruebes un estofado de seitan lo entenderás.

    No podemos seguir con este consumismo de seres y considerarles animales sin alma.

    Saludos, y ánimo.

    1. Probar un estofado de seitán… Me apetece tanto como mantener relaciones íntimas con un abadejo de Alaska. Que no digo yo que no, o sea, pero que de momento me voy a abstener. Creo que, como mucho, me voy a quedar en aspirante a vegetariano Cinturón Blanco.

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